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Tremezzina: Entrada al Parque Villa del Balbianello
17 USD
Visión general
Adéntrate en la belleza de Villa del Balbianello, un tesoro oculto en Tremezzina, a orillas del Lago di Como. Obtén tu entrada y sumérgete en el esplendor de esta mansión del siglo XVIII, explora sus jardines exuberantes y disfruta de las vistas panorámicas del lago que te dejarán sin aliento. Un viaje en el tiempo te espera en este lugar mágico.
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Información práctica
Detalles
La Villa del Balbianello, joya arquitectónica a orillas del lago de Como, es un legado de Guido Monzino a la FAI desde 1988. Enclavada en la península arbolada de Lavedo, la villa se alza majestuosa, ofreciendo vistas panorámicas que la consagran como una de las propiedades más impresionantes de la región. Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando el cardenal Durini, mecenas de las artes y hombre de letras, encontró en este apacible rincón el refugio perfecto para sus retiros intelectuales. Así, encargó la construcción de la villa, un oasis de tranquilidad. Siglos después, Guido Monzino, un visionario empresario, coleccionista y aventurero incansable, le insufló nueva vida. Este apasionado viajero, primer italiano en conquistar el Everest, escogió la Villa del Balbianello para guardar los tesoros de sus expediciones. Con exquisito gusto y meticulosa organización, conservó mapas, instrumentos de viaje, libros y valiosas colecciones de arte antiguo y primitivo. Hoy, la villa respira el espíritu de Monzino. Mapas, objetos de sus viajes, y recuerdos de sus hazañas alpinistas, se exhiben con orgullo en el fascinante Museo de las Expediciones, manteniendo el orden y la disposición que el propio Monzino estableció. Cada objeto cuenta una historia, un testimonio de una vida excepcional. Desde 1988, la FAI, fiel a los deseos de Monzino, gestiona la villa, preservando su esencia y la belleza de sus jardines. Árboles esculpidos en formas caprichosas, vistas idílicas, aleas flanqueadas por estatuas, terrazas con vistas panorámicas y una exuberante flora envuelven un sendero que asciende hasta la Loggia Durini, joya del siglo XVIII que corona el complejo y regala a los visitantes dos perspectivas incomparables del lago.