Visita una bodega excavada en la piedra, pasea entre viñedos ecológicos con vistas al mar y degusta elegantes Cabernet y Sauvignon. Una experiencia auténtica de Salento, vino, arquitectura y paisaje.
Hay un lugar en el Salento donde el vino nace de la piedra. No es una metáfora. Es una historia real, que comienza en 2017, cuando Antonio y Liliana Intiglietta —apulianos de origen, milaneses de adopción— deciden volver a la tierra. No por nostalgia, sino por visión.
En Parabita, en el corazón del Salento, encuentran una antigua cantera de toba abandonada. La recuperan, la transforman y la traen al presente. Así nace una bodega que no se parece a ninguna otra: contemporánea en el alma, milenaria en la materia. La piedra dorada del Salento, el carparo, se convierte en arquitectura, atmósfera y relato.
Un proyecto que desafía las convenciones.
Tenuta Liliana no sigue la lógica del vino tradicional de Apulia. Elige la cabernet sauvignon, la variedad de uva internacional por excelencia, y la planta en los suelos calcáreos y ventilados de Parabita y Alezio, entre el Jónico y el Adriático. El resultado es inesperado: elegancia mediterránea, finura tánica, profundidad aromática, frescura vibrante. Un vino que habla al mundo con un acento inconfundiblemente salentino.
Pero el proyecto no se limita al tinto. Del Cabernet Sauvignon nace también un rosado con carácter —fresco, vertical, con notas cítricas y salinas— capaz de contar la historia del Salento en una clave luminosa y contemporánea. En 1,5 hectáreas dedicadas crece el Sauvignon Blanc, una variedad aromática y refinada que ha encontrado una nueva voz en los suelos del Salento: un perfil fino, cítrico, con una salinidad que sabe a mar y a viento mediterráneo.
Tres almas diferentes, una única identidad: la de una tierra que sorprende.
Cultivados en régimen ecológico certificado con un enfoque de viticultura regenerativa, los viñedos de Tenuta Liliana se extienden entre el Jónico y el Adriático. Cada parcela tiene su identidad, su altitud, su carácter, su propio terruño: desde la colina de Contrada Specchia, a 200 metros, hasta la brisa marina de Contrada Mitriano, a 5 metros sobre el nivel del mar. El terruño no es un concepto abstracto: es la firma de cada botella.
La ambición es clara: crear vinos de Apulia capaces de competir con las grandes denominaciones internacionales. No imitando a nadie, sino evolucionando a través de la luz, el viento y los suelos del Mediterráneo.
Un lugar donde el vino se vive, no solo se bebe.
La bodega en la cantera no es solo un lugar de producción: es una experiencia. Caminar entre las hileras ecológicas, descender por la piedra, sentir el silencio de la cava transformarse en aroma de vino es algo que perdura.
Tenuta Liliana abre sus puertas a quienes quieren entender realmente lo que significa hacer vino con identidad, con valentía y con respeto por la tierra. Un Salento inesperado, auténtico e inolvidable.
Tenuta Liliana. Vino, piedra, Salento.